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Chicos y vacunas ¿cómo aliviar el miedo a los pinchazos?

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Por el coronavrus hay mucho atraso y cancelaciones en materia de vacunación de otras patologías.
Por el coronavrus hay mucho atraso y cancelaciones en materia de vacunación de otras patologías.

El inicio de clases puede ser vivido de diferentes maneras por que pone fin a las vacaciones, pero también trae momentos de reencuentros con los compañeros del año anterior o con otros nuevos. Docentes que siguen y otros que se incorporan. El aire libre, la pileta, el mar o las montañas dan paso al uniforme, cuadernos, mochilas libros. Sin embargo falta algo más y es la visita al pediatra quien extenderá el apto físico correspondiente y revisará el carnet de vacunas para asegurarse que estén todas al día.

Una situación común en relación a la vacunación y que por momentos se vuelve conflictiva es la de aquellos niños/as que manifiestan “miedo a los pinchazos”.

No todos los niños/niñas son valientes al momento de aplicarse una o más vacunas. Muchos desde corta edad sienten miedo cuando ven a médicos y a enfermeras vestidos de blanco. Es miedo a lo desconocido. Es un miedo normal, ya que afecta a un 80-90 % de los menores. Otra muy distinta es cuando los chicos ven al vacunador preparando la vacuna y se irritan, lloran, se tiran al piso y los más grandes incluso se niegan a vacunarse.

La persistencia del miedo está directamente relacionada al dolor que sintió por primera vez y que fue vivido como traumático y que ineludiblemente se repetirá cada vez que se vacune. Este miedo genera un gran nivel de estrés de manera que la percepción del dolor está mucho más encendida y lo que debería sentirse como una leve molestia, se percibe como un auténtico dolor. Esto es un reaseguro de su miedo al dolor y al pinchazo.
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Con la edad, este miedo infantil va desapareciendo de forma natural, aunque se calcula que 25% de la población adulta lo padece convirtiéndose en una fobia, un miedo irracional y exacerbado a las inyecciones conocido como tripanofobia, la cual debe abordarse desde el punto de vista psicológico.

Como preparar a los chicos para la vacunación

Los padres son los pilares fundamentales en la generación de confianza y seguridad en los hijos y en particular en aquellos que tienen miedo a los pinchazos. A veces por desconocimiento quieren ayudar y eso genera más estrés en toda la familia.

Una sugerencia adecuada consiste en elaborar un plan para enfrentar esta situación especialmente en los niños/as de 3 a 5 años que suele ser el grupo más problemático.
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Antes de la vacunación:
• Hágales saber que comprende sus preocupaciones: puede hacer que su hijo se sienta escuchado y que sus preocupaciones son razonables y que usted esta acompañándolo para ayudarlo

Explicar la importancia de las vacunas: se les debe explicar con lenguaje apropiado a la edad del menor, que las vacunas son necesarias porque ayuda a su cuerpo a desarrollar defensas para combatir infecciones. Puede ser de manera verbal o a través de dibujos, juegos o cuentos

• Prepare algo que le guste para llevarlo ese día: un juguete, una manta, un osito de peluche o en los adolescentes auriculares para escuchar música.

• Avisar a los vacunadores que su hijo/a tiene miedo a los pinchazos

• Pedirle a la persona encargada de la aplicación que le explique el procedimiento con afecto y suavemente: los niños entienden mucho mejor las cosas y tienen una mejor predisposición si el tono es el adecuado y en el caso que surjan inquietudes responderle lo que él mismo quiere saber. Se Le puede explicar lo que va a suceder y lo más importante, lo que no va a suceder y no debe preocuparle.

Practicar en casa: algo divertido y fácil para establecer una buena relación con el vacunador. De esta manera se puede aprovechar para hablar de todo lo que pasará en la consulta. Pueden usarse ciertas palabras como jeringas, vacunas, curitas.

• Para los niños mayores de 6 años: anticiparles y explicarles bien dónde va, lo que va ocurrir, por qué hay que vacunarse. Con un día de anticipación es suficiente.

Durante la vacunación

• Usar técnicas de distracción permitirle elegir qué quieren hacer para distraerse antes, durante la inmunización. Puede ser un cuento, un juguete o música, lo importante es que lo tranquilice

• Un buen sostén: los bebes, al estar sostenidos por los brazos de los padres, los relaja. Además, se ha demostrado que el contacto piel con piel, no solo minimiza el dolor, sino que les proporciona consuelo.

• Posición sentada es la más segura para el vacunador y para los niños/as porque al sentarse sobre las rodillas de los padres se sienten acompañados y disminuye el temor. En los adolescentes evita los mareos y los desmayos.

• Llevar el muñeco predilecto, juegos o cuentos en el caso de los más pequeños.

• Amamantamiento, si el niño toma pecho, la mejor manera de calmarlo es dándole de mamar, antes, durante y después de los pinchazos esto se llama “tetanalgesia” (técnica que aprovecha el efecto relajante y analgésico del amamantamiento).

• Practicar técnicas de respiración y relajación: es útil en algunos en adolescentes.

Después de la vacunación

• Después del pinchazo reforzar positivamente mediante elogios, su manera de enfrentarse a la situación. Regalarle algo que le guste mucho o llevarlo a su lugar favorito para que en un futuro asocie, los pinchazos con algo agradable. También es bienvenida una felicitación por su comportamiento.

Esperar 15 minutos en la sala de espera de manera preventiva por si aparece algún efecto colateral.

• Aliviar o evitar las molestias posteriores es importante y se recomienda colocar hielo si aparece dolor y/ enrojecimiento a nivel local son reacciones comunes y transitorias.

Analizar de manera permanente cómo mejorar el entorno de manera que sea un sitio agradable, limpio y silencioso, junto a una actitud empática constituyen las principales estrategias del vacunador o el médico para disminuir el miedo y la angustia en estos niños.

Dra Raquel Piazza, pediatra.