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Crea en Argentina una “fábrica” de moléculas que usarán para hacer diagnóstico médico

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Actualmente, el 80% de los biosensores que se comercializan en el mundo son glucómetros.
Actualmente, el 80% de los biosensores que se comercializan en el mundo son glucómetros.


Esta plataforma desarrollada por científicos argentinos podría estudiar simultáneamente hasta 20 millones de sustancias para ser usadas en biosensores que ya existen en el mercado, similares a los glucómetros.

Monitorear el resultado de la quimioterapia en un paciente oncológico o evaluar factores de riesgo para eventos cardiovasculares con solo una gota de sangre, con un dispositivo electrónico portátil, de fácil uso, que se puede usar en casa o en el consultorio médico, sin necesidad de ir a un laboratorio, tomar muestras o esperar resultados.

Ese es el futuro del diagnóstico digital que se imaginan los científicos argentinos que crearon una plataforma que descubre y fabrica moléculas que funcionan como indicadoras de distintas patologías y puedan ser detectadas por los biosensores que ya existen en el mercado.

Con este desarrollo, el equipo de investigadores de Aplife planea estudiar digitalmente hasta 20 millones de sustancias, diseñadas específicamente para diferentes diagnósticos. Aunque uno de los principales usos de esta herramienta será en el campo de la medicina, su potencial también puede aplicarse a otros rubros, como el de la cosmética o el cuidado del ambiente.

La principal herramienta del diagnóstico médico digital son los biosensores, que son dispositivos electrónicos en los que se colocan muestras biológicas —por ejemplo, una gota de sangre—, y cuentan con materiales conductores y un receptor que tiene la capacidad de unirse a determinadas moléculas.

El ejemplo más conocido es el glucómetro, el sensor de glucosa con el que los pacientes con diabetes se realizan monitoreos constantes.

Opciones de dispositivos

“Este tipo de dispositivos tienen un enorme potencial y pueden usarse para la detección de otras moléculas que actúan como indicadores de distintas patologías, pero las empresas que los fabrican tienen dificultades para encontrar esas moléculas y no tienen plataformas de descubrimiento para poder diversificar sus productos. Ahí es donde entra la tecnología que desarrollamos”, explica Guido Rozenblum, investigador del CONICET y director científico Aplife, una startup que aspira a “revolucionar el diagnóstico médico digital”.

“Venimos trabajando en la síntesis masiva de sustancias químicas. En nuestro laboratorio creamos una impresora de secuencias de ADN con la que fabricamos casi 800 mil diferentes combinaciones. Mientras más moléculas podemos estudiar, más chance tenemos de encontrar aquella que haga lo que necesitamos para determinado objetivo. Este proceso lo hacemos en pequeñas superficies de vidrio, pero el próximo paso es llevarlo a chips semiconductores que van a contener 200 mil electrodos en su superficie. En cada uno de ellos, va a haber una molécula de una sustancia diferente. El estudio de cientos de esos chips nos va a permitir llegar a 20 millones de sustancias”, detalla Rozenblum.

Actualmente, el 80% de los biosensores que se comercializan en el mundo son glucómetros

La plataforma creada por el grupo de científicos argentinos planea ayudar a que ese mercado se amplíe y diversifique, aportando el conocimiento de las moléculas a detectar para que estos dispositivos puedan realizar distintos diagnósticos.

“Con este tipo de tecnologías, que son conocidas como Point of Care o Lab-on-a-Chip, una sola gota de sangre va a permitir analizar muchísimas variables relacionadas a distintas patologías. Por eso pensamos en una idea para aportar al proceso de descubrimiento de las moléculas, creamos la impresora de ADN y ahora necesitamos escalarla para obtener las cantidades necesarias que permitan acercar los ensayos a los pacientes”, agrega.

En Aplife hay equipo, de científicos.

La tecnología creada por el equipo interdisciplinario, compuesto por biólogos moleculares, ingenieros electrónicos, biotecnólogos y bioinformáticos; fue bautizada como Aptivex y ya fue patentada en Estados Unidos. Ahora, esperan obtener las inversiones necesarias para que el proyecto pase a la siguiente etapa, que consiste en utilizar procesos robotizados y estandarizados.

La medicina personalizada

Aunque el campo de la medicina personalizada es el principal objetivo de este proyecto, sus creadores señalan que tiene aún mayor potencial. “Estos desarrollos van a servir también, por ejemplo, para la industria cosmética o para el cuidado del medio ambiente, donde hay mucho interés en la detección de moléculas indicadoras de contaminación. En todos estos rubros faltan indicadores y nuestra tecnología va a poder atender esos requerimientos porque es un sistema que estará en la constante búsqueda de nuevas moléculas”, aseguró Pablo Barón, director de negocios de Aplife.