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Desconfianza en las vacunas: crece la falta de cobertura

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Vacunación
Los primeros resultados estarían en noviembre 2020. (Gta: Pfizer)

En muchos países está cayendo la tasa de cobertura. Los expertos argentinos debaten si es por desconfianza, fake news, o -simplemente- es difícil y caro acceder a la inyección.

Si la pandemia fuera una película de vaqueros, el momento actual del guión marcaría el punto máximo de tensión: mientras la humanidad -sitiada por la segunda ola del virus- ya no resiste el agotamiento, en el horizonte se escucha el grito de “A la carga” y se vislumbra la llegada salvadora de las vacunas. Sin embargo este guión épico tiene un problema grave: una importante cantidad de los protagonistas encerrados no confía en la “caballería” de agujas que llega al rescate.

En los últimos años la confianza global en la vacunación -una de las dos herramientas que más contribuyeron en la historia de la salud pública- está en crisis. “La disminución de la confianza en las vacunas viene afectando los programas de inmunización en todo el mundo, contribuyendo a la disminución de las tasas de cobertura y el consiguiente aumentos de enfermedades como el sarampión que habían mucho. En este contexto, a fines de 2019, la Organización Mundial de la Salud clasificó al fenómeno de la “Vacilación ante las vacunas” como una de las diez principales amenazas a la salud mundial”. Así comienza uno de los papers más relevantes publicados en 2020 en la revista médica The Lancet. Sus autores, expertos en salud pública y epidemiología, llegaron a estas conclusiones tras analizar encuestas específicas sobre el tema, hechas a 280 mil personas en 149 países.

El fenómeno es global y contradictorio: países inesperados, como Francia y Japón, tienen un significativo porcentaje de su población descreída de esta forma de prevención y coinciden en eso con otros muy lejanos geográfica, cultural y económicamente, como Malasia o Georgia.

Las vacunas son víctimas de su propio éxito

Las razones de esta tendencia son varias, pero los expertos comienzan enumerando la más simple: las vacunas son víctimas de su propio éxito. “Cuando una campaña funciona la carga de enfermedad disminuye y, con el tiempo, se deja de percibir a esa patología como un riesgo importante. Entonces muchos se cuestionan si tiene sentido seguir vacunándose”, explicó Analía Urueña, directora del Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles que funciona en la Universidad Isalud. “Esto ya se ha visto en el sarampión, la polio y la difteria. Son afecciones que se han “olvidado” porque la mayoría de nuestros contemporáneos han vivido sin que esos males sean realmente un problema de salud pública”.

Luego aparece el problema de la confianza. Aunque en América latina no es una región donde la situación sea especialmente dramática, también lo sufre. Según contó a la pediatra Isabella Ballalai, “el 11% de la población en América Latina no confía en las vacunas”. Ballalai -que es vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Vacunación-, agregó que “ya en el año 2019, en la mayoría de los países de nuestra región, registramos que no se logró alcanzar el 95% de cobertura vacunal para la mayoría de las diferentes inmunizaciones recomendadas para todos los chicos”.

EXCEPCIÓN. En Argentina la situación es, por ahora, algo mejor. Según varias encuestas y reportes, en nuestro país la desconfianza hacia las vacunas no ha bajado a puntos de extrema preocupación. “En general, hay buena aceptación, si bien en los últimos años si se registra una disminución en la confianza de la población en esta herramienta de prevención”, detalló Urueña, que coordina la flamante iniciativa #ConfiaLA destinada a aclarar mitos y verdades de las inmunizaciones.

Según Urueña, en encuestas hechas durante el 2020 por la Fundación Bunge y Born (FBB) y otras aun inéditas realizadas por Isalud, se comprobó que entre el 80 y el 90 % de los consultados afirma “confiar en la seguridad de la vacunación”. Y esta infectóloga agregó otro detalle importante: “la gente también mostró tener confianza en las personas responsables de tomar las decisiones en relación a la vacunación y -además- en el personal que las aplica”.

El 96% de los argentinos cree que es seguro vacunarse

En detalle, según la encuesta de la FBB, el problema de no vacunarse parece pasar por otro lado. “El 96% de los argentinos cree que es seguro vacunarse. Sin embargo, el 13% dijo que no pudo hacerlo por no poder sortear alguna “barrera” en el acceso”, contó Gerardo della Paolera, director ejecutivo de la FBB, durante la última presentación del Índice de Confianza y Acceso a Vacunas (ICAV).

“Del ICAV se desprende que en Argentina, aunque entre la población más joven se registra una menor confianza a las vacunas, el actual déficit en las tasas de cobertura se debe, principalmente, a las muchas barreras para acceder a ellas”, precisó el doctor Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños ‘Ricardo Gutiérrez’.

Según este estudio en nuestro país solo el 86,3% de los consultados logró vacunarse la última vez que hizo el intento. Y aunque Argentina cuenta con uno de los calendarios más actualizados y completos del mundo en este tema, en 2019 no se aplicaron al menos 700 mil dosis de las vacunas obligatorias durante el primer año de vida de los bebés.

Las razones

Al consultársele las razones por las que no pudieron aplicárselas los entrevistados identificaron varias: falta de vacuna disponible en el vacunatorio al que fueron, la larga distancia que debían viajar para hacerlo y -aunque el acto en sí es gratuito– también se mencionó los altos costos del transporte que deben pagar las familias para desplazarse hasta hasta el vacunatorio más cercano.

En cuanto a la acción de los movimientos antivacunas, aunque grupo son muy activos en las redes sociales y también en algunos medios de comunicación, todavía su impacto e influencia social es pequeña: solo el 2% de la población afirma estar en desacuerdo con las vacunas por considerarlas “inefectivas” o “inseguras”.

La aplanadora 2020

En el año en el que predominó el ASPO y el DISPO la caída de las coberturas se profundizaron. “Salvo la antigripal, por razones muy particulares, la tasa de cobertura vacunal cayó y en algunos casos en forma preocupante”, resumió Urueña.

¿Puede la grieta política estar metiendo la cola en este tema? Según Urueña “no estoy segura aunque parece posible que esa situación complique un poco las campañas específicas para el coronavirus. Sin embargo, no creo que las diferencias políticas impidan o dificulten cumplir las campañas para mejorar las tasas de cobertura para prevenir otras enfermedades. En esas no creo que haya un tema de partidismos”, aventuró.

Entonces, ¿cuáles son los caminos para revertir el problema actual? Por lo pronto levantar las barreras de acceso. Y, desde el punto de vista de la confianza, “las claves son unificar los mensajes y transmitir la información con mucha transparencia. Porque no sirve negar los posibles problemas o efectos adversos ya que ignorarlos genera más dudas e inseguridad en la gente”, aseguró la investigadora de Isalud.

Por su parte, la doctora Angela Gentile, Jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutierrez, propuso que “toda la información sobre las vacunas debe ser clara y apoyada en evidencia científica“. Y también sugirió explicar en detalle que “la forma de investigar una vacuna pandémica es totalmente diferente de las formas de hacerlo en tiempos normales. Estamos acostumbrados a procesos de varios años de estudios. Pero contra un virus de este tipo se superponen las etapas y ensayos para lograr resultados más veloces. Sin embargo nunca se sacrifica la investigación sobre su eficacia y la seguridad. Además, si la estadística y la epidemiología están bien planteados, los resultados serán confiables”.

Urueña, además, también propuso informar claramente y en tiempo real incluyendo informes periódicos sobre el número de personas vacunadas y disponer de un sistema online accesible, que facilite el registro de eventos adversos que puedan aparecer tras la inoculación. “Y mostrar claramente si esos eventos -que siempre pueden darse- son leves o son graves”, agregó la experta.

También es importante exhibir cuales son y como funcionan los aspectos regulatorios de las vacunas. “Explicar que cada laboratorio presentó los datos de sus productos ante un organismo regulador. Y enfatizar algunos hechos, poco conocidos. Por ejemplo, la Comisión de Inmunizaciones de Argentina elabora actas de sus reuniones y éstas se publican detalladas en la web”.

El mensaje que propone promover a fondo es simple y contundente: “por ahora tenemos que seguir teniendo mucho más temor a las enfermedades que a las vacunas. Porque sus beneficios siguen excediendo, por mucho, a sus riesgos”.

Enrique Garabetyan


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Las barreras a la vacunación
Un estudio reciente dado a conocer en la publicación científica ScienceDirect, compiló y resumió cuales son principales barreras a superar para poder mejorar las tasas de cobertura de vacunación en los países América Latina.

  • Falta de conciencia sobre las enfermedades y como las vacunas pueden prevenirlas.
  • El nivel de confianza en el sistema y en los profesionales de la salud.
  • El contexto creciente de fakes news sobre vacunas en los medios de comunicación
  • El, aun, incipiente pero activo movimiento anti-vacuna, que difunde datos inexactos sobre la seguridad y los beneficios de las campañas.

Voceros: ¿deportistas, políticos o médicos?

Una de las dudas que debaten los expertos en esta materia es quienes son los los voceros más importantes de las campañas de educación pro-vacunas. ¿Sirve que el gobernador Alex Kicillof se saque una foto poniendo el brazo?

“En general consideramos que los que más deben dar el ejemplo vacunándose es el personal de salud. Eso es algo que ayuda mucho a la confianza de la población en esta forma de prevención”, opinó la infectóloga Analía Urueña.

“En encuestas ante la pregunta de “en quien confía usted para definir la vacunación” la respuesta más común es “el médico”, sea este el pediatra o el clínico de la familia”, agregó. Por lo tanto es clave trabajar en ese grupo, ya que todavía hay médicos que no la recomiendan.

En cuanto a los referentes deportivos, políticos o mediáticos es algo a analizar en detalle porque puede generarse un discurso errado sobre a quien vacunar. Tal vez confundiendo el grupo etario o de riesgo que debe recibirla. Urueña reflexionó: “tenemos que ver bien si tiene sentido mostrar a un deportista como Ginobili vacunándose en público o si es mejor, por ejemplo, buscar a un representante mediático adecuado que sea diabético o que pertenezca a la tercera edad”.