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Que es “Solidaire”, la ONG argentina que comanda Enrique Piñeyro y realiza misiones humanitarias en todo el mundo

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FILOSOFÍA. "Para un empresario con dinero dar plata es fácil. Me parece que eso solo no alcanza". EGA
FILOSOFÍA. "Para un empresario con dinero dar plata es fácil. Me parece que eso solo no alcanza". (EGA)
  • Enrique Piñeyro es reconocido por su multifacética actividad como piloto, cineasta, empresario gastronómico y actor. Pero desde hace un lustro y junto a su mujer -azafata y directora teatral-, encontró otra forma más de expresarse: fundaron una particular ONG comprometida con fines  solidarios, lista para trabajar en cualquier lugar donde el sufrimiento humano está en carne viva.
  • Puso aviones, barcos y su expertise en la realización de complejas misiones humanitarias. En una charla con este medio Enrique explicó cuál es la filosofía detrás de su modelo.
Ya es reconocido como piloto, médico, cineasta premiado, actor consumado y empresario gastronómico. Pero, tal vez por la pregunta inicial, en los últimos años sumó otra faceta a una biografía cada vez más difícil de encasillar: junto a su pareja, Carla Calabrese, fundó “Solidaire”, una ONG argentina que utiliza aviones y barcos de gran porte para transportar ayuda humanitaria, trasladar refugiados y rescatar migrantes.

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La organización nació en 2021 y, según su propio registro, ya superó las 100 misiones entre operaciones de ayuda humanitaria, transporte de refugiados y rescate de personas. También sacó a más de 6.000 personas desde zonas de conflicto hacia países de acogida. Y para concientizar sobre temas ambientales, encaró un enorme relevamiento de la pesca ilegal en el Atlántico sur.

Reportaje Enrique Piñeyro

Esta ONG tan particular tiene, además, una característica muy poco habitual para una organización de esta escala: no recibe donaciones públicas ni privadas y se financia con fondos propios. Hoy Solidaire tiene entre 65 y 70 personas que trabajan globalmente, ya sea en formato full time o a tiempo parcial o por misión. Y muchos de los que lo acompañan a una misión particular también colaboran en otros de sus emprendimientos.

-¿Como tuviste la idea de crear una organización de este tipo?
-Mirá, me parece que el capitalismo como lo conocemos hoy es un sistema bastante absurdo, que te permite acumular riqueza indefinidamente. Y además, lo cierto es que nadie te explica en la escuela cómo funciona en forma real. Te dicen que “la plata se hace trabajando”, pero lo que domina en el mundo es la especulación financiera o maximizar los dividendos sin ninguna otra consideración. Mientras tanto, valores básicos y esenciales para todas las personas, como techo, educación, nutrición y salud -que deberían estar especialmente garantizados durante la infancia como derechos esenciales- no lo están. Incluso me parece que podríamos pensar en que cada persona al nacer tenga derecho a una renta vital.

Reportaje Enrique Piñeyro

-¿Y entonces?
-Bueno, una vez que entendés realmente cómo funciona la cosa, me parece que podemos intentar un capitalismo más disruptivo. Cuando sos adulto y fuiste uno de esos afortunados que no tuvieron privaciones, tenés disponibilidad económica y todo lo que podés necesitar, y cuando muchos solo piensan en comprar autos más grandes o casas más grandes ya casi ridículas. Y ahí pensamos en hacer algo, tal vez una mínima forma de redistribución. Pero no me convencía la idea de simplemente dar plata, como hacen muchos, a alguna fundación. Y se nos ocurrió agarrar algunos juguetes caros típicos del capitalismo, como los aviones o los yates privados, y reconvertirlos en herramientas que sirvan para hacer algo solidario.

-A través de una ONG…
-Exacto. Entonces pensamos en disponer de uno o dos aviones y usarlos para poder llevar una gran cantidad de rescatistas, insumos urgentes o ayuda básica hasta los lugares asolados por una catástrofe humanitaria, sea un terremoto o una guerra. Y el avión también nos permite trasladar en forma rápida y segura a muchos refugiados, sobre todo mujeres y chicos, desde una zona de conflicto hasta otro país que los reciba. Así se fue configurando “Solidaire”.

-Y ahora sumaron barcos…
-Si, recientemente pensamos en cómo involucrarnos en dar ayuda a algunos de los miles de personas que día tras día lo dejan todo en la costa de África y arriesgan su vida subiéndose a balsas destartaladas, que manejan verdaderos traficantes de personas, para intentar llegar a una Europa económicamente rica. Y te aclaro que lo de “arriesgar” es literal: las estadísticas nos muestran que cada día del año en ese intento mueren entre 5 y 9 inmigrantes. Y no solo ahogados en el Mediterráneo, que ya es una fosa común. También de frío al atravesar alguna montaña o de sed en los desiertos. Y cuando algunos pocos llegan a Europa, lo usual es que las autoridades los persigan y encierren buscando expulsarlos otra vez a sus países de origen. Se olvidan que primero somos todos humanos y luego italianos, sudaneses o argentinos.

– ¿Cómo llegaron a hacer foco en el Mediterráneo, tomando en cuenta que tu vida está enfocada en Argentina?
– Es que me parece que lo que pasa con los miles de inmigrantes que buscan salir de África para trabajar en Europa es un verdadero desastre. Y es uno de los dramas humanos que más me indignan. Me molesta la hipocresía de las potencias europeas que, hasta “ayer nomás”, tenían colonizado el continente africano, lo depredaron, auspiciaron el tráfico de esclavos e hicieron desastres y ahora no pueden hacerse cargo de eso. Se calcula que año tras año unas 100 mil personas migran desde África buscando llegar a Europa. Y también hay hipocresía en el hecho de que no tuvieron problemas en recibir dos millones de ucranianos que escaparon de la guerra con Rusia.

Igual, también encaramos acciones de otro tipo y en otras latitudes. Por ejemplo, hace unos meses hicimos vuelos sobre partes del Mar Argentino y en la “Milla 201”, por zonas que están siendo violentamente depredadas por barcos pesqueros de todo el mundo.

– Volviendo a Solidaire, es llamativo que hayan decidido no recibir donaciones para mantenerse y hacer operaciones.
– Es que para un empresario con dinero dar plata es fácil. Y además, me parece que eso solo no alcanza. De hecho, creo que si una persona rica quiere ayudar, podría hacerlo de una forma muy efectiva involucrándose. Sí, por ejemplo, un empresario exitoso quiere donar, OK. Pero además, ya que suelen ser personas con una gran capacidad organizativa y que saben gestionar bien estructuras complejas. ¿Por qué en lugar de simplemente donar dinero no se comprometen un poco más y arman una organización dedicada a alguna causa noble? ¿Por qué no piensan en llegar a alguna necesidad que hoy no esté cubierta? En fin, por esas cosas decidimos operar con fondos propios y no recibir donaciones de nadie, algo que también nos permite una gran independencia a la hora de decidir misiones u objetivos. Sí tenemos todo declarado y en cabeza propia; finalmente logramos más credibilidad y transparencia.

“Llegamos tarde”

Mientras el avión de Solidaire volaba rumbo a Milán para recoger una carga de insumos médicos con destino a un hospital pediátrico en Uganda, Enrique Piñeyro descansaba de su turno de piloto en un asiento. Miraba distraídamente su celular, pero se puso serio. Muy serio. Minutos después invitó a charlar a los periodistas que acompañan esta misión y les compartió el motivo de su tristeza: desde el barco de Solidaire que opera en el Mediterráneo para salvar a los migrantes en peligro que intentan el cruce, le informaron una mala nueva: por primera vez desde que comenzaron a operar, en lugar de salvar muchas -pero muchas- vidas, se encontraron con el primer muerto. Un hombre ahogado desde hace varios días.

Reportaje Enrique Piñeyro
Una imagen tristemente usual en el Mediterráneo.

El barco es sinónimo de vida, pero también de dignidad. Y el cuerpo es rescatado, llevado a la morgue y entregado a las autoridades de Italia. También informarán a la Cruz Roja y a algunas ONGs colegas que tienen por misión la difícil tarea de tratar de identificarlo para llevarle la noticia a los familiares de un “desaparecido”, algo que muchas familias argentinas, aunque estén lejos del Mediterráneo, entienden perfectamente.

Enrique Garabetyan